Creo que era martes. Pudo haber sido viernes, que siempre son más locura. Y qué, yo nunca me ando acordando de las fechas. No tengo nada que celebrar y si el día pasa, ya pasó ya. La primera que se asomó a mi casa fue la China. Allá tiene deuda con mi hermano así que cada vez que va a buscarme la hace de ninja.
- Vamo rápido que la Bena se consiguió el toco.
Asi de corta. Hace dias ya que traiamo entre ojos a esa casa enorme, pero sin un auto iba a ser muy peluo arrancar. Cuando llegué ya estaban todas las cabra listas, eramos cinco y los movimientos los sabiamos de memoria. Paramos en el peladero antes de salir de la pobla pa que la China y la Mari se fumaran el caño correspondiente a la adrenalina que se nos venia.
Los que nos juntamos a robar generalmente no somos amigos. Hemos pasado las mejores y las peores, pero nunca nos van a escuchar que se daría la vida por el otro. En estas pistas, la wea es oscura y nadie quiere caer. Importas tu y lo que recuperaste. Pero es muy diferente cuando has crecido con las mismas chiquillas y llega ese momento en que juntas consiguen lo que nunca tuvieron, todas se vuelven una y robar pasa a ser el momento que las hace más hermanas. O bueno, eso pensaba yo.
Nos paramos en la esquina como habiamos dicho, se bajo en forma rápida la Cindy con la Bena y entraron por la parte de atrás. Cuando apareció la señal por la ventana del segundo piso la China y yo corrimos, porque las cabras alumbraban que efectivamente, estaba desocupada. Todo sucedía muy rápido y no me di ni cuenta cuando ya estaba metiendo la casa entera dentro de mi mochila. Unas voces de al lado me desconcentraron y casi olvido que mi hermanita chica había llorado anoche porque no podía tener una de esas muñecas princesa con una corona que tira burbujas. Como era un juguete de moda y sabía que ahí vivia una pendeja era seguro que en su pieza podia encontrarme con ella. Al entrar ahí retrocedí el tiempo y me reía de mi misma ya que los ojos se me llenaron de lágrimas al ver una pieza idéntica a la de los cuentos y recordar la que tuve yo con mis hermanas. Eramos felices, no reclamo. Pero fue imposible no imaginar a la hormiguita de mi familia, la hermana que más quiero, en un lugar como ese; con juguetes casi mágicos y una cama enorme donde nos hubieran hecho dormir a todos los hermanos juntos, con la abuelita a la orilla. Finalmente tanta nostalgia me cagó la vida porque ahí recién pude escuchar el ruido que despierta reconozco a kilómetros. Era la puta policía. Mire por la ventana y el auto con mis amigas ya no estaba. Caché que estaba sola y sólo atine a esperar que los pacos me encontraran dentro del closet. Ha sido terrible no tener libertad y no saber de mis panas, pero esta es la vida que he vivido yo y algún día tenía que tocarme. Ahora tengo que pasar 3 años encerrada aquí y lo más probable es que saliendo mi hermanita me llore por otra muñeca.
- Vamo rápido que la Bena se consiguió el toco.
Asi de corta. Hace dias ya que traiamo entre ojos a esa casa enorme, pero sin un auto iba a ser muy peluo arrancar. Cuando llegué ya estaban todas las cabra listas, eramos cinco y los movimientos los sabiamos de memoria. Paramos en el peladero antes de salir de la pobla pa que la China y la Mari se fumaran el caño correspondiente a la adrenalina que se nos venia.
Los que nos juntamos a robar generalmente no somos amigos. Hemos pasado las mejores y las peores, pero nunca nos van a escuchar que se daría la vida por el otro. En estas pistas, la wea es oscura y nadie quiere caer. Importas tu y lo que recuperaste. Pero es muy diferente cuando has crecido con las mismas chiquillas y llega ese momento en que juntas consiguen lo que nunca tuvieron, todas se vuelven una y robar pasa a ser el momento que las hace más hermanas. O bueno, eso pensaba yo.
Nos paramos en la esquina como habiamos dicho, se bajo en forma rápida la Cindy con la Bena y entraron por la parte de atrás. Cuando apareció la señal por la ventana del segundo piso la China y yo corrimos, porque las cabras alumbraban que efectivamente, estaba desocupada. Todo sucedía muy rápido y no me di ni cuenta cuando ya estaba metiendo la casa entera dentro de mi mochila. Unas voces de al lado me desconcentraron y casi olvido que mi hermanita chica había llorado anoche porque no podía tener una de esas muñecas princesa con una corona que tira burbujas. Como era un juguete de moda y sabía que ahí vivia una pendeja era seguro que en su pieza podia encontrarme con ella. Al entrar ahí retrocedí el tiempo y me reía de mi misma ya que los ojos se me llenaron de lágrimas al ver una pieza idéntica a la de los cuentos y recordar la que tuve yo con mis hermanas. Eramos felices, no reclamo. Pero fue imposible no imaginar a la hormiguita de mi familia, la hermana que más quiero, en un lugar como ese; con juguetes casi mágicos y una cama enorme donde nos hubieran hecho dormir a todos los hermanos juntos, con la abuelita a la orilla. Finalmente tanta nostalgia me cagó la vida porque ahí recién pude escuchar el ruido que despierta reconozco a kilómetros. Era la puta policía. Mire por la ventana y el auto con mis amigas ya no estaba. Caché que estaba sola y sólo atine a esperar que los pacos me encontraran dentro del closet. Ha sido terrible no tener libertad y no saber de mis panas, pero esta es la vida que he vivido yo y algún día tenía que tocarme. Ahora tengo que pasar 3 años encerrada aquí y lo más probable es que saliendo mi hermanita me llore por otra muñeca.
2 comentarios:
ta weno wena la hiatoria
ubiese estado mas atenta la loca.
flash back culiao la cagó
ke pasa nata!
oeeeeeeeeeeeeee por ke no publicai los cuentos que escribiste el año pasao pal coleto???? ahi una sugerencia loka
un besoobesooo
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