diciembre 11, 2007

autoprogramadasgentes

Por tanto cuchillo de palo en casa de herreros, por tanto pan quemado en puertas de horno, por tanta boca abierta tragando moscas, por tanto ladrido sin llegar a mordisco, por tanto hábito no haciendo monje, por tanta culpa hechada al empedrado, por tanto pez muerto por la boca, por tanta paja en el ojo ajeno -y tan poca viga en el ojo propio- por todo esto, y por tantas otras astillas de tales palos es que me acurruco como un ratón a punto de ser atrapado. Y pido respiro, un respiro frente a tanta hipocresía!