Desde la sala de clases
ruge el hambre y la ignorancia,
caritas sucias sonriendo como
ramitos de cedrón al sol.
entre zapatos rotos y libros marchitados
se pasea la bandera de esta patria ingrata,
inyectando heroes aristócratas a esas vidas inquietas
abusadas por un desfile de números y batallas sangrientas
donde se asesinó al hermano andino y donde aun se pretende ahogar el grito del mapuche
que avanza entre el viento y la noche confundiéndose en el latir de aquellos pobres niños adormecidos por un sistema egoista y esclavizante,
pero no capaz de arrebatarle a ellos la ternura y calma de sus ojos,
esos mismos ojos que corren y juegan por los bosques del pehuén
en la cara sucia de otro niño
que sonrie sin saber tanto dolor, sangre e injusticia que baña esta tierra triste
huendiéndose en lo más al sur del mundo.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada